La hipertensión arterial (HTA) es una de las enfermedades crónicas de mayor prevalencia en México y otros países Industrializados. En efecto, alrededor de 26.6% de la población de 20 a 69 años la padece, y cerca del 60% de los individuos afectados desconoce su enfermedad. La HTA es un importante factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares y renales. La mortalidad por estas complicaciones ha mostrado un incremento sostenido durante las últimas décadas. Así pues, las enfermedades del corazón, la enfermedad cerebro vascular y las neuropatías se encuentran entre las primeras causas de muerte (Kannel WB, Castelli WP, McNamara PM, Sorlie P) ( Weber MA, Drayer JI, Brewer DD.), ( NOM 030).
Como ya se conoce la Tensión Arterial (TA) se ve modificada por una serie de factores extrínsecos como temperatura, ejercicio físico, estado emocional, consumo de alcohol y/o cafeína, ciclo de actividad y descanso (Hermida RC, Ayala DE, Fernández JR, Mojón A, Alonso I, Calvo C.. M) (Millar-Craig MW, Bishop CN, Raftery EB).., así como de factores intrínsecos, como sexo, sistema nervioso autónomo, hormonas vasoactivas y variables hematológicas y renales que tienen variación predecible a lo largo del día (variación circadiana). (Lemmer B.) (Sica DA, Wilson DK.).
Una forma de clasificar a los pacientes hipertensos es hacerlo como paciente dipper (reductor de su TA nocturna) y no-dipper (no reductor de su TA nocturna) (O'Brien E, Sheridan J, O'Malley K). Cuando la media diurna de la TA es equivalente entre pacientes dipper y no-dipper, la carga de TA sobre la pared arterial es mayor en estos últimos debido a la elevación en media nocturna de la TA, lo que aceleraría la aparición de daño en órganos diana y de complicaciones cardiovasculares o renales que los pacientes hipertensos dipper (Timio M, Venanzi S, Lolli S, Lippi G, Verdura C, Monarca C, et al.).
Por lo que actualmente se intenta integrar al Paciente con HTA en la clasificación de dipper y no – dipper, con la finalidad de detectar y prevenir riesgos de enfermedades cardiovasculares y renales, así como clarificar la forma de tratamiento de estos pacientes para disminuir su mortalidad, a través de monitorización ambulatoria de presión sanguínea con TM 24-21 por 6 días continuos en Pacientes de ambos sexos con HTA durante su actividad diaria.
Fisiológicamente, los niveles de TA no son idénticos de unos individuos a otros, ni tampoco lo son para un mismo individuo a lo largo del período diario de 24 horas. La TA presenta un ascenso matutino, durante el período de actividad diurno y un descenso durante el sueño nocturno. A este patrón rítmico a lo largo de las 24 horas, que no es exclusivo de la presión arterial, y que está presente en numerosos parámetros fisiológicos en animales y humanos, se le conoce como ritmo circadiano o variabilidad diaria (circadiana) de la TA.
Pueden existir diferentes patrones de ritmicidad circadiana según los distintos parámetros fisiológicos estudiados, así como diferentes mecanismos biológicos subyacentes que los originan. Existen otros parámetros fisiológicos como es el caso de la TA, que siguen una variabilidad a lo largo de las 24 horas que, en realidad, es más dependiente del ciclo de actividad - reposo, o mejor, actividad - sueño, que de una ritmicidad endógena propiamente dicha. Como de forma habitual, pero no necesariamente, el ciclo de actividad - reposo coincide con el de día (luz) - noche (oscuridad), a la variación u oscilación de la TA en las 24 horas se la conoce también como ritmo nictameral o variabilidad nictemeral de la TA.
Otro grupo de investigadores relacionados con la caracterización y conocimiento de la estructura temporal o cronoma de la función cardiovascular de manera específica de la variabilidad circadiana de la TA en el ser humano desde hace dos décadas (Cornelissen y col. (1993), Halberg y cols. (2004, 2005, 2006,2007) han conformando un grupo de 88 investigadores de 22 países que están estableciendo un diferente criterio en la evaluación del cronoma de la TA y por ende de la HAS. (ijggchronomics.blogspot.com ver Biosphere and Cosmos Research Group).
Como ya se conoce la Tensión Arterial (TA) se ve modificada por una serie de factores extrínsecos como temperatura, ejercicio físico, estado emocional, consumo de alcohol y/o cafeína, ciclo de actividad y descanso (Hermida RC, Ayala DE, Fernández JR, Mojón A, Alonso I, Calvo C.. M) (Millar-Craig MW, Bishop CN, Raftery EB).., así como de factores intrínsecos, como sexo, sistema nervioso autónomo, hormonas vasoactivas y variables hematológicas y renales que tienen variación predecible a lo largo del día (variación circadiana). (Lemmer B.) (Sica DA, Wilson DK.).
Una forma de clasificar a los pacientes hipertensos es hacerlo como paciente dipper (reductor de su TA nocturna) y no-dipper (no reductor de su TA nocturna) (O'Brien E, Sheridan J, O'Malley K). Cuando la media diurna de la TA es equivalente entre pacientes dipper y no-dipper, la carga de TA sobre la pared arterial es mayor en estos últimos debido a la elevación en media nocturna de la TA, lo que aceleraría la aparición de daño en órganos diana y de complicaciones cardiovasculares o renales que los pacientes hipertensos dipper (Timio M, Venanzi S, Lolli S, Lippi G, Verdura C, Monarca C, et al.).
Por lo que actualmente se intenta integrar al Paciente con HTA en la clasificación de dipper y no – dipper, con la finalidad de detectar y prevenir riesgos de enfermedades cardiovasculares y renales, así como clarificar la forma de tratamiento de estos pacientes para disminuir su mortalidad, a través de monitorización ambulatoria de presión sanguínea con TM 24-21 por 6 días continuos en Pacientes de ambos sexos con HTA durante su actividad diaria.
Fisiológicamente, los niveles de TA no son idénticos de unos individuos a otros, ni tampoco lo son para un mismo individuo a lo largo del período diario de 24 horas. La TA presenta un ascenso matutino, durante el período de actividad diurno y un descenso durante el sueño nocturno. A este patrón rítmico a lo largo de las 24 horas, que no es exclusivo de la presión arterial, y que está presente en numerosos parámetros fisiológicos en animales y humanos, se le conoce como ritmo circadiano o variabilidad diaria (circadiana) de la TA.
Pueden existir diferentes patrones de ritmicidad circadiana según los distintos parámetros fisiológicos estudiados, así como diferentes mecanismos biológicos subyacentes que los originan. Existen otros parámetros fisiológicos como es el caso de la TA, que siguen una variabilidad a lo largo de las 24 horas que, en realidad, es más dependiente del ciclo de actividad - reposo, o mejor, actividad - sueño, que de una ritmicidad endógena propiamente dicha. Como de forma habitual, pero no necesariamente, el ciclo de actividad - reposo coincide con el de día (luz) - noche (oscuridad), a la variación u oscilación de la TA en las 24 horas se la conoce también como ritmo nictameral o variabilidad nictemeral de la TA.
Otro grupo de investigadores relacionados con la caracterización y conocimiento de la estructura temporal o cronoma de la función cardiovascular de manera específica de la variabilidad circadiana de la TA en el ser humano desde hace dos décadas (Cornelissen y col. (1993), Halberg y cols. (2004, 2005, 2006,2007) han conformando un grupo de 88 investigadores de 22 países que están estableciendo un diferente criterio en la evaluación del cronoma de la TA y por ende de la HAS. (ijggchronomics.blogspot.com ver Biosphere and Cosmos Research Group).
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